Este proyecto consistió en el diseño de una vivienda unifamiliar en Barcelona, concebida para integrarse de manera respetuosa en su entorno urbano inmediato. Desde el inicio, el planteamiento arquitectónico se centró en optimizar la iluminación natural, la distribución funcional de los espacios y el uso de materiales sobrios y duraderos, capaces de aportar coherencia y atemporalidad al conjunto.
La organización interior se diseñó atendiendo a las necesidades reales de uso, buscando recorridos claros, estancias bien proporcionadas y una relación equilibrada entre los espacios privados y las zonas comunes. Se puso especial atención en la conexión entre el interior y el exterior, favoreciendo la entrada de luz, la ventilación natural y una transición fluida hacia los espacios abiertos.
El proyecto también abordó el aprovechamiento óptimo del terreno, adaptando la volumetría y la implantación a las condiciones urbanísticas y físicas de la parcela. El resultado es una vivienda funcional y coherente, donde la arquitectura responde tanto a criterios técnicos y normativos como a una sensibilidad espacial pensada para ser habitada con comodidad y claridad.